15/7/15

Jardines de Casa Ortega. El paraíso en pleno Tacubaya.





El paso del tiempo nos ha hecho perder muchas cosas, inclusive dentro de la ciudad. Y esas son las pequeñas cosas que se agradecen. Los pequeños oasis que aún se conservan y que nos hacen sentir en otra época, en otro lugar. Sentir cómo era vivir en esa ciudad antigua, o no tanto, o cómo es que otros les gustaba vivir en ésta a veces realmente caótica Ciudad de México.

Y eso sucede muy a menudo. Nos encontramos con lugares espectaculares en lugares poco pensados. Es por eso que es difícil de imaginar que a entre el Periférico y Parque Lira, se encontraría un verdadero paraíso.

Diseñado por el famoso ingeniero Luis Barragán, el "Jardín de la casa Ortega" tiene algo que con sólo poner un pie dentro te olvidas de todo. 




No importa que se escuchen a lo lejos los gritos de la gente corriendo por Parrque Lira o los interminables claxonazos del periférico y Constituyentes.


Al entrar te rodeas completamente de naturaleza. Las paredes han sido sustituidas por ramas y árboles, los escalones poco a poco intentan igualar el color del césped y la pequeña casa escondida entre la maleza nos hace imaginar como vivía Barragán. Por donde voltees encontrarás alguna escultura que, algunas con el paso del tiempo, han perdido su forma y eso lo hace aún más místico.



Pero uno no sólo podría pensar en un jardín por sí solo. El jardín guarda una casa entre sus entrañas. Casa que en su momento fue habitada por  Barragán y que, se agradece al arquitecto que actualmente la habita, se encuentra casi intacto. Tal y como lo dejó el dueño original. Podemos encontrar sus sillones originales, ventanas y artesanías como los tenía dispuestos el arquitecto. Es como si el tiempo sólo se hubiera detenido especialmente en éste lugar.



Sí, es difícil de describir un lugar tan fantástico. Algo que al pasar por fuera sobre la calle de Gral. F. Ramirez nunca te imaginarías que existe. Es más, casi al final del jardín hay una pequeña entrada subterránea la cual funcionaba como entrada a una mina. Antiguamente este predio, y muchos circundantes de la colonia Tacubaya, eran ocupados por minas.

Cuenta la leyenda que si se sigue este túnel incluso podríamos llegar a la residencia de los Pinos. Pero quién sabe, tal vez son sólo leyendas.



¿Qué si vale la pena visitar el jardín? Lo vale. Y lo vale mucho. Son esos secretos de la ciudad que quieres mantener guardados por mucho tiempo pero que, a la vez, quieres que todo el mundo conozca, sólo para compartir esa experiencia; la experiencia de recorrer un jardín diseñado por Luis Barragán.

Las visitas son programadas pero basta con tocar en el número 20 de la calle General F. Ramirez o en el número 12 donde se encuentra el estudio Luis barragán para pedir informes.



Casa y Jardín Ortega-Barragán
Gral. Francisco Ramirez #20 Col. Ampliación Daniel Garza, Delegación Miguel Hidalgo.
A una cuadra de Metro Constituyentes. (Seguir indicaciones para llegar a casa Luis Barragán)
MAPA DE UBICACIÓN
Costo: $150 visita guiada por persona
$100 con credencial de estudiante.
Horario: Previa cita.


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Todas las fotografías por Ave a Veces

3/2/15

Semana del Arte Contemporaneo



Esta semana comienza, como cada año, una de las ferias de arte contemporáneo más importantes del país, si no es que la más importante de América Latina: Zona Maco.

Zona Maco nació con la necesidad, y curiosidad, de que las galerías no sólo exhibieran en sus recintos, sino que salieran y mostraran lo mejor que tienen en un lugar donde la gente va exclusivamente a eso, a ver pero sobre todo a comprar arte.

Ese ha sido el ideal de la feria desde hace más de 10 años. 
Ver, observar, criticar, razonar y comprar. 

Pero a lo largo de tanto tiempo, ¿el ideal se sigue conservando? ¿Qué ha traído Zona Maco al panorama del arte en México?


Zona Maco (MACO) fue y será, un punto de "arranque de actividades" para el arte contemporáneo en México.
La semana en que se celebra MACO queda paralizada por la infinidad de actividades que forman parte de la feria. 

Conferencias, nuevas exhibiciones, inauguraciones, cenas, fiestas, encuentros y una infinidad de actividades se celebran en torno a la feria, no sólo por parte de galerías y organizadores de la feria, sino, sobre todo, por marcas y organizaciones privadas que lo que buscan es estar dentro de la lista de eventos.

Los últimos 3 años que he asistido a la feria, sólo he podido observar lo siguiente:

La feria año con año va adquiriendo renombre y al mismo tiempo ha crecido, no sólo en el tamaño de la feria, sino con la cantidad de gente que asiste a ella.

MACO se ha convertido en el "punto de encuentro" de la socialite mexicana. Queda de lado el ir a observar, criticar y disfrutar. 

Los pasillos de la feria se llenan de personas platicando y tomando una Perrier. 

Las galerías se encuentran vacías. Pocas son las que tienen gente. Sólo aquellas que han hecho una buena promoción en redes sociales o que, por si sola, ya son una galería reconocida por todos, están llena de gente
.

Se ha convertido en el lugar en el que debes de estar si quieres estar. 

La feria, por este motivo, se hace tediosa, cansada y poco disfrutable.


Pero ¿y qué ha sido lo bueno?

Los últimos 3 años también diferentes organizaciones y ferias de arte, se han dado a la tarea de unirse a esta "semana del arte contemporáneo". 

Ferias como Material Art Fair o Salón ACME, han visto la oportunidad de mostrar algo de lo que MACO no es posible presentar: Innovación.

No invitan a galerías realmente grandes, artistas realmente reconocidos y no están llenos sus pasillos de gente con esperanzas de que alguna revista de sociales tome su mejor ángulo.

Artistas y galerías emergentes son su mayor propuesta y, a mi parecer, la mejor.

No es que estemos cansados de ZONA MACO. Es que la feria poco a poco llega a ser menos disfrutable y gracias a las nuevas propuestas, es más agradable disfrutar del arte contemporáneo.



Más información


ZONA MACO

MATERIAL ART FAIR

SALÓN ACME


12/1/15

El fin de semana al Nevado de Toluca






Salir en fin de la semana de la Ciudad de México puede ser la cosa más común del mundo, o bien puede convertirse en toda una travesía larga llena de las mejores experiencias.

El domingo pasado, después de muchas pospuestas, años de pasar por el mismo lugar y sorteando los enojos de la misma familia, una pareja de primos y yo nos dispusimos a subir al Nevado de Toluca, 

El encontrarse en un punto puede ser el peor o el mejor de los escenarios. En mi caso no fue el más acertado. Después de hora y media de lo acordado, de transbordar más de 3 veces en el metro para hacer tiempo y no tener que esperarlos tanto tiempo, por fin a las 8:20 de la mañana (y no 6:30 como originalmente se había dicho), nos dispusimos a partir hacia el lugar.

El viaje no fue largo. Durante toda la vida hemos hecho ese viaje, si no es que más largo, yendo al pueblo de mis abuelos que se encuentra más allá del nevado. Así que llegar a Raices (el pueblo a las faldas del volcán) no fue tedioso. Hicimos las mismas paradas que si fuéramos al pueblo.



Al llegar a raíces llegó el verdadero problema. 

Normalmente pasar el pueblo no lleva más de 3 minutos, y esto sólo por los topes que han puesto recientemente, pero ahora el pasar nos llevó más de una hora en la que avanzamos realmente pocos metros. Daban ganas de pararse, estacionar el carro y subir caminando, o regresarse, como muchos lo estaban haciendo.

Cuando por fin pudimos subir por la carretera que lleva al cráter del volcán, nos encontramos con una carretera completamente vacía pero después de unos 15 minutos de trayecto ya no dejaban pasar más. Era momento de comenzar a caminar. Caminar mucho ya que el el punto más alto donde dejan pasar los autos todavía estaba a más de media hora en auto. 

Pero caminar por una carretera que rodea completamente el volcán, zigzaguea, sube, baja y que principalmente está hecha para automóviles, no es una buena idea si lo que quieres es disfrutar realmente el viaje.

Subimos por una de las tantas veredas que la gente ha hecho a lo largo de los años donde los primeros 40 minutos parecíamos inmersos en una peregrinación. Niños, papás, gente mayor, papás y perros subían lento y con emoción. Muchos se quedaban al primer indicio de nieve. Otros más buscaban algo más solitario donde pudieran hacer su muñeco de nieve sin ser molestados, o jugar a aventar bolas de nieve sin el temor de pegarle a alguien más.


Pero nosotros íbamos con la idea de llegar a las lagunas que, en su momento, formaron parte del cráter del volcán. 



Comenzamos a subir por una zona poco empinada pero ya libre de gente, donde pocas pisadas estaban marcadas y donde la nieve cada vez iba siendo más blanca y dura. Nunca pensamos que ese, al parecer, era el camino más largo.

Atravesamos un pequeño cerro lleno de nieve en busca de un claro en el cual rodearíamos el volcán y sólo tendríamos que subir realmente poco para llegar a la laguna pero cuál fue nuestra sorpresa que al llegar a la cima del cerro nos encontramos con las verdaderas faldas del volcán y con una parte realmente empinada. Pero no era momento de rendirse. Ya llevábamos más de una hora de camino, regresar nos llevaría al menos media hora y buscar otro camino nos llevaría un poco más de tiempo, por lo que decidimos seguir subiendo por el lugar poco accesible.


El verdadero problema era la nieve. No es que tenga algo en contra de la nieve, es más quedé maravillado con ella. El problema era la consistencia de la nieve. Teníamos que caminar con la precaución de que en cualquier momento, o la nieve fuera lo suficientemente dura como para que atravesara tu pie y pudieras sostenerte, o que fuera lo suficientemente blanda como para quedar, al menos, medio cuerpo tapado por ella.

El viaje hacia la parte de arriba estuvo lleno de puntos en los que ya queríamos desistir pero a esa altura era más fácil y seguro seguir subiendo que bajar por una ladera completamente rocosa y cubierta de nieve.



Así que seguimos subiendo. Hubo puntos en los que avanzábamos 10 metros casa 20 minutos. Puntos en los que encontrábamos una roca donde descansar y planeábamos por qué parte era más sencillo pasar. Puntos para tomar fotografías, contar chistes, comer la muy poca comida que llevábamos o para realmente descansar y no hacer nada más.

Finalmente llegamos a una parte más concurrida. Una donde ya volvíamos a ver pisadas. Donde ya había un camino marcado y donde era más sencillo pasar. Es más, nos unimos a un grupo de aproximadamente 5 hombres que al parecer habían faltado a trabajar y se habían ido a pasar el día al nevado, sin chamarras apropiadas y con zapatos de vestir.

Después de 5 horas de subir por la nieve, por fin lo logramos.



Todo se olvida al momento de llegar a la punta del volcán y admirar las lagunas en todo su esplendor. Ver lo realmente inmensas y bellas que son. 

Tuvimos la suerte de ver el atardecer en la punta del volcán sólo para emprender la bajada ya que sin el equipo adecuado era realmente peligroso bajar en la oscuridad.

Así que bajamos. Al casi llegar a la carretera, a pesar de ya ser casi de noche, aún había familias jugando en la nieve y donde nosotros también aprovechamos par hacerlo.


Bajar fue otra de los problemas. El auto se encontraba a más de 30 minutos en carro, caminar hasta allá nos llevaría mucho tiempo.




Caminábamos lo más rápido posible, dejando sólo el tiempo necesario para descansa un poco para seguir con el paso rápido. Es increíble cómo la gente que trae camionetas enormes y sólo dos pasajeros no pueden llevar a una persona más sabiendo lo largo que es el camino.

A unos 20 minutos de caminar nos encontramos con un automóvil que se había atorado con una roca. Ayudamos a la personas que venían en él y al final nos bajaron por la carretera hasta donde estaba estacionado nuestro carro.

Después de 7 horas en el nevado, estábamos de nuevo en Raíces, con las fuerzas necesarias para comer y regresar a casa en lo que fue uno de los mejores viajes que van del año. Y el año apenas va comenzando.

 
 

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15/12/14

Santos Vivientes. Michael Landy



Al llegar a un museo, sea cual sea, la primera regla desde siempre ha sido "NO TOCAR."

 Pero ¿qué sucede cuando de pronto uno puede interactuar con las piezas?


Michael Landy es un Británico colegiado de la "Galería Nacional de Londres". Se pensaría que bajo estos criterios, el artista es un experto en arte y conocedor de cada uno de los pintores que exhiben en dicha galería, pero no es así. Él confiesa abiertamente que antes de ser nombrado colegiado, en su vida había pisado la "Galería Nacional.

Puede ser que esto es lo que haga más interesante su trabajo al escoger su inspiración. el cual consiste, básicamente, en piezas cinéticas. Es decir, las piezas tienen interacción con el visitante a través de piezas mecánica.

¿Pero en realidad qué tiene de interesante que sea colegiado de la galería?

Cada una de las piezas ha sido inspirada abiertamente en las obras que se encuentran ahí, por lo que no es de sorprender encontrarse con un San Jerónimo que, a falta de cabeza, tiene una garra como de maquina de premios la cual, con un poco de suerte, puede darte un gran premio. Puede ser que



Lo aún más interesante es que la exposición, si bien es sobre figuras religiosas, no busca satirizarlas ni mucho menos, sino que busca una forma más entretenida e interactiva de conocer el arte.

Aquí no cabe el miedo al"No Tocar". Aquí lo importante es acercarse y descubrir cada una de las interacciones que tienen las obras con los visitantes.

Santos Vivientes. Michael Landy. Hasta Marzo 8 de 2015



Antiguo Colegio de San Ildefonso
Justo Sierra #16, Centro Histórico. Detrás de Catedral
(Donceles se convierte en Justo Sierra pasando República de Brasil)
Miércoles a Domingo de 10 a 17:30 horas
Martes 10 a 19:30 horas
50% estudiantes, profesores y mayores

Martes Entrada Libre General a todas las exposiciones




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24/8/14

Lugares Secretos de Chapultepec



Lejos (pero demasiado cerca) del tradicional zoológico, los museos y las lanchas, Chapultepec está lleno de lugares maravillosos. Lugares donde la tranquilidad es su mayor atracción.

Pero no sólo eso, muchos de estos lugares son espacios para descansar, observar y maravillarse con las cosas tan a la vista y que muy pocas veces nos atrevemos a descubrir.

Y es por eso que aquí están algunos de estos "lugares secretos", sin rango de importancia y, sobre todo, al alcance de una buena caminata o un tranquilo paseo en bicicleta por el bosque.




Jardín Botánico



Comenzaremos con un lugar tan a la vista que pocos lo han visto.

El jardín botánico tiene dentro la representación de los principales ecosistemas que existen el país, siendo el desértico uno de los más maravillosos.

Pero además de eso, tiene un invernadero donde, al dar el primer paso dentro, se tiene la impresión de separarse de la gran ciudad y haber entrado en una gran selva protegida por vitrales y donde las orquideas, su principal atractivo, te rodean por completo.

Los días sábado suelen hacer un mercado de productos orgánicos por la mañana, además de tener talleres especiales de cultivo.


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 Se puede entrar por el acceso sobre Reforma o en la entrada dentro del bosque.

*No dejan pasar bicicletas y aquí está el mapa.




Tribuna Monumental / Audiorama



Justo en las faldas del Cerro del Chapulín (sí, donde se encuentra el castillo de Chapultepec), se encuentra la tribuna monumental.

Inicialmente fue pensada para la realización de los mensajes presidenciales de Porfirio Diaz. Después de la participación del escuadrón 201 en la segunda guerra mundial, se convirtió en espacio de memoria y reconocimiento a los aviadores de dicho escuadrón.

Actualmente es uno de los lugares más tranquilos (y cómodos me atrevo a decir) para descansar. Además se encuentra a escasos 3 minutos caminando del "Monumento a los Niños Héroes".

Pero no sólo eso. Justo detrás de la tribuna, se encuentra el audiorama.

En este lugar se recrea un ecosistema selvático, por lo que al entrar sentirás calor, un fuerte aroma a naturaleza y, sobre todo, una gran tranquilidad.

Como su nombre lo indica, el audiorama está adecuado con una serie de altavoces que emiten música tranquilizante. Además a la entrada hay una gran variedad de libros a préstamo para poder disfrutar durante la estadía.

*El audiorama no deja pasar bicicletas y cierra a las 4 de la tarde. Aquí está el mapa.



Totem Canadiense




Se encuentra cerca de la entrada a la residencia de los pinos. No tiene mayor atractivo que el ser atractivo a la vista.
Fue entregado como muestra de amistad entre los países de Canadá y México y recientemente fue pintado, aumentando considerablemente su atractivo.

Para llegar es recomendable hacerlo en bici, dirigirse hacia la entrada de los pinos dentro del bosque, y seguir los letreros. Aunque es fácil perderse, ya que se encuentra en un claro rodeado por árboles, vale la pena hacerlo.

Es importante mencionar que, si se va a ciertas horas entre semana, es probable encontrar demasiadas parejas que se fueron de pinta y no precisamente a dormir. Esto demuestra el nivel de soledad y tranquilidad que hay en el lugar.

*Se puede llegar en bici, sólo hay que vigilarla bien por cualquier cosa. Aquí el mapa.




Fuente de Nezahualcoyotl



La fuente se encuentra por la entrada de Av. Chivatito, o bien, demasiado cerca de la salida del zoológico de Chapultepec.

Es obra del arquitecto Luis Ortiz Monasterio, donde logra recrear las principales características de los pueblos mesoamericanos, rindiendo un homenaje principal a Nezahualcoyotl quien fue uno de los primeros habitantes del bosque y, también el responsable del crecimiento de muchos de los ahuehuetes que hay en el bosque.

Habitualmente realizan conciertos y picnics en la explanada de la fuente, por lo que vale la pena seguir al tanto de los eventos del parque.


*El lugar está un poco sólo pero no hay peligro alguno para llevar bicicleta. Aquí el mapa.





Calzadas y canales



El Bosque de Chapultepec no siempre tuvo tantas calzadas. Algunas de ellas se hicieron con motivo del centenario de la independecia, en tiempos de Porfirio Díaz y otras después con el motivo de enriquecer el bosque como espacio de esparcimiento.

Es realmente interesante perderse en ellas, descubrir la "Calzada de los Poetas", lugar especializado en ellos donde, a manera de homenaje, se han puesto bustos de los poetas o representaciones de sus poemas.

Existe la calzada del Quijote, del Rey y muchas más, donde uno se puede llevar grandes sorpresas.

Aparte, en algunos lugares del bosque se pueden observar los canales que alimentan a los lagos, rodeados de verde y más verde.

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*Dos de estos canales, los más impresionantes, se encuentran justo detrás del lago mayor y frente a la calzada que da al zoológico y Casa del lago.





Pabellón Coreano / Casa de la Tercera Edad




Si bien su nombre lo dice, es de la tercera edad, vale realmente la pena rogarle al policía de la entrada porque te deje entrar a admirar el Pabellón Coreano.

Muchos lo hemos visto cuando caminamos por Reforma, pero está tan sólo y rodeado por una gran reja.

El pabellón está dentro de la casa de la tercera edad pero, sin error a equivocarme, es impresionante cuando te encuentras cerca de él. Los colores con los que está pintado, la emoción que da estar tan cerca de él.

Valdría la pena que lo abrieran al público y no se quede limitado a sólo poder visitado por personas de la tercera edad.

    
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*No se permite la entrada con bicicletas y hay que convencer al policía de que te deje pasar. Aquí el mapa.






Paseos culturales del Castillo de Chapultepec




Por mucho, este es el secreto mejor guardado que tiene Chapultepec.

Todos los sábados, en dos horarios, 10 y 12 del día, el departamento de difusión del Museo del Castillo de Chapultepec, realiza recorridos por las partes donde nadie puede pasar del castillo.

Podrás visitar el lugar que ocupaba el antiguo elevador, las escalinatas donde sólo los empleados tienen acceso y donde llegas en menos de 5 minutos a la entrada del castillo, la maravillosa zona arqueológica de cerca, las oficinas del museo (que anteriormente funcionaron como residencia presidencial) y que son maravillosas.

Inclusive, podrás bajar por las escaleras que mandó a hacer Carlota en el tiempo que vivió en el castillo, las que justo bajan a la zona arqueológica y a uno de los árboles más antiguos del bosque.

Cosas que, lejos de los trabajadores, nadie tiene acceso, se pueden visitar en este recorrido gratuito y, es más, se planea hacer un recorrido donde incluso puedas visitar el observatorio del castillo.

Las visitas son todos los sábados a las 10 de la mañana y el punto de reunión es justo en la subida al castillo (donde se encuentra el elevador). No tienen costo y duran 2 horas. Como se promete caminar mucho y ver cosas maravillosas, es recomendable llevar zapato cómodo y mucha pila en tu cámara.



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